lunes, 18 de abril de 2011

Rostro.

Rostro, desembocadura de las funciones vitales. Vital: Se mueve? Late? Siente? Necesita?
Nacemos insignificantes, débiles y perplejos. El mundo fuera del vientre hostil, el dolor se convierte en la constante, ineludible realidad; cuerpos desconocidos y a la vez familiares, el tuyo y el mio. Tú frente a mi, a la vez te encuentras en mi, francamente, no sé que hago aquí, me encuentro dando vueltas sobre un espacio al que veo eternamente desconocido, tú me conoces? porque en un sin fin de mis no encuentro uno solo que levante el rostro decididamente y reclame el poder sobre mi.
A veces no sientes ahogarte en la nada? No sientes ahogarte entre todo? o simplemente vértigo de no/ser...?
No has sentido caer hasta el fondo sin saber cómo detenerte?
Mi memoria no me muestra un solo instante en el que haya dejado de dolerlo. Mis padres han vivido en vértigo incesante, natural o vital se hace sentirlo, sin él corres el riesgo de perder el sentido. A veces también siento el vértigo del sin-sentido, caigo en un hondo vacío y de nuevo muero, ahogada entre paradojas, dilemas, complicaciones... 
Sé que te sientes en mi, lates dentro de mi; si no fuera así, no te buscarías en mis ojos tratando de descifrarte entre mis  músculos y viscosidades. Lo sé porque también estoy en ti, tratando de encontrar la líbido, sacarte el yo que quiero de ti. No te lo diré, porque así no son las reglas del juego, me enseñaron que primero debo desconfiar de tus intereses y luego descubrir que es estúpido hacerlo, lo llaman prejuicio, yo digo que no tiene nada de pre, ni de juicio. Pre, es una preposición: previo, anterior; no tenía idea de que existías, así que no puedo encontrarte previo a ti. Juicio,  te refieres a una condena? es una definición?,  la razón?... para condenar se hizo la muerte, y ella conmigo no se ha presentado; las definiciones me resultan irreales, definir entre miles de mundos me resulta demasiado ambicioso y egoísta, no encuentro placer en poseer la verdad, por ello nunca me ha interesado tenerla. La razón: aceptas que el color es color, la forma es incuestionable, que vivir es diferente de morir, que existen amigos y enemigos, que viven más no conviven, no sabes qué es el bien o el mal, pero los reconoces... Razón?
Soy un pequeño ser, atrapado. A veces, extasiada, me abandono por el duro mundo, me encuentro con lo real, lo que se duele y olvido la roca que me entorpece y estorba; luego, lo recuerdo... es mi cuerpo. A veces, me encierro en el suave mundo, me encuentro con mi realidad, lo que se siente, lo que me abruma y atormenta, lo que construye y destruye y vuelve a construir imparable... entre los escombros, me agito y vuelvo a abrir los ojos para andar. Soy dentro y fuera, me importa todo y a la vez nada, sufro y disfruto sufriendo, amo y mato al amor todos los sábados en la noche saboreando la yerba buena ácida entre el Ron blanco y el azúcar.
Quiero verme feliz cuando me entristezco y cuando me sienta feliz, quiero verme igual. Me traiciono a mi misma y la mayor parte del tiempo verás mi rostro apocopado. Alguna vez luché, intenté mantener la vitalidad en mi mirada, pero ella ya estaba cansada, soportó todo lo que podía soportar y luego a esa vitalidad le envié claveles a domicilio, porque moría al despedirla y debía seguir vi-viendo-lo, todo lo que puedes interpretar (explícita, implícita y subjetivamente) conjuga ese deber irrechazable, un deber sin necesidad, deber que te excita, que nunca se pronunciará, que quieres pero temes, que luchas pero temes, que temes... pero vives.